Pablo Picasso sigue generando debate décadas después de su muerte, pero más que por su obra, por su vida personal. Su obra lo sitúa entre los artistas más influyentes del siglo XX, pero su vida personal —especialmente su relación con las mujeres— continúa siendo objeto de análisis y controversia. 

La historiadora y crítica de arte Victoria Combalía, una de las especialistas en el pintor malagueño, ha abordado este tema en una entrevista reciente en el programa El Faro de la Cadena SER.

Aparte de lo que diga Combalía la actitud del artista hacia muchas de sus parejas sería hoy considerada no solo problemática sino que incluso la propia de un mujeriego inveterado, aprovechador y maltratador tanto físico como psicológico.

El pintor mantuvo numerosas relaciones sentimentales a lo largo de su vida. Entre las más conocidas figura Fernande Olivier,

Fotografiada por Picasso 1906

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También fueron parejas suyas Olga Khokhlova, Marie-Thérèse Walter, Dora Maar, Françoise Gilot y Jacqueline Roque, aunque la lista de mujeres vinculadas al artista es mucho más extensa.

Un artista rodeado de mujeres

Según explica Combalía, el carácter seductor de Picasso y su enorme fama hicieron que siempre estuviera rodeado de admiradoras. De hecho, asegura que el número de mujeres relacionadas con el artista es difícil de calcular. «Era tan mujeriego que tuvo muchísimas mujeres; parece que ya se enamoraba de su prima y de las niñitas de Málaga. Hasta el final de su vida tuvo muchísimas», explica la historiadora.

La investigadora cuenta incluso una anécdota relacionada con el Museo Picasso de París. Allí, según le explicaron, llegaban cartas de mujeres que se ofrecían directamente al artista. Picasso, además, utilizaba su trabajo como excusa para iniciar relaciones. «Con la excusa de pintar desnudos o de hacer de modelo, él se las ligaba», señala Combalía. En este contexto, resulta prácticamente imposible establecer una cifra exacta de parejas o amantes.

Las parejas que marcaron la vida y el arte de Picasso

Más allá del número de relaciones, varias mujeres tuvieron un papel clave tanto en la vida personal como en la evolución artística del pintor.

Otras relaciones influyentes fueron las que mantuvo con Dora Maar, fotógrafa y artista vinculada al surrealismo, o con Marie-Thérèse Walter, que se convirtió en una de sus grandes musas durante la década de 1930.

Tragedias tras la muerte del pintor

La vida sentimental de Picasso también dejó episodios dramáticos. Varias de sus parejas atravesaron graves crisis personales después de su relación con el artista o tras su muerte en 1973.

Según recuerda Combalía, Marie-Thérèse Walter se suicidó cuatro años después del fallecimiento de Picasso, profundamente afectada por su pérdida. También Jacqueline Roque, última esposa del pintor, murió tras dispararse con un arma de fuego años después.

Otra de sus parejas más conocidas, Dora Maar, mantuvo una postura muy distinta. La fotógrafa, muy crítica con Picasso tras la ruptura, llegó a afirmar que no iba a darle el gusto de suicidarse, una frase que ha quedado como símbolo de su resistencia personal frente a la figura del pintor.
Maar conoció a Picasso en el mítico café Les Deux Magots, en 1936, mientras ella practicaba un extravagante juego en el que a veces se cortaba las manos. Iniciaron una relación que se prolongaría hasta el 1944, aunque en ese momento, él estaba casado con Olga Kocklova. Años más tarde, Françoise Gilot apareció en la vida de Picasso cuando este se aburría con Dora Maar. De hecho, llegó a considerarla «excesivamente desequilibrada y testaruda».

En 1945, a Picasso ya no le interesaba Dora, y ella empezó a mostrar un comportamiento extraño y paranoico: un día comentó a Picasso que le habían robado a su perrito, y lo encontraron andando por los muelles; en otra ocasión, dijo que le habían robado la bicicleta, y más tarde la encontraron intacta; una vez, la encontraron desnuda en las escaleras de su casa para consternación de un séquito nupcial; otra vez, tuvo una crisis de ansiedad en un cine.

Fue psicoanalizada por Jacques Lacan y posteriormente, ingresó en el hospital de Sainte-Anne. Le aplicaron electroshock y fue Paul Éluard quien dijo a Picasso que la sacara de allí. Paul Éluard, que era el mejor amigo de Dora en ese momento, acusó al famoso pintor de hacerla sufrir demasiado.

Dora Maar fue maltratada, tanto psicológicamente como físicamente por Picasso. Por ejemplo, un día Dora no quería enseñar unos dibujos que había realizado de su órgano sexual y Picasso le obligó a mostrarlos. Además, varios testigos afirman haber presenciado las palizas que le daba a la artista. De hecho, un chofer relata cómo el pintor subió un día a Maar al coche, inconsciente tras una pelea.[8]

Un debate que sigue abierto

La relación de Picasso con las mujeres forma parte de un debate más amplio que atraviesa hoy el mundo del arte: cómo valorar la obra de grandes creadores a la luz de su comportamiento personal y sobre todo sexual

Las investigaciones de especialistas como Victoria Combalía han contribuido a revisar esta dimensión de la biografía del pintor. Y aunque su legado artístico continúa siendo indiscutible, la visión contemporánea sobre su vida privada plantea nuevas preguntas sobre el mito de uno de los grandes genios del arte moderno.

La entrada Victoria Combalía, historiadora y crítica de arte: «Hoy simplemente diríamos que Picasso era un maltratador psicológico» se publicó primero en El HuffPost

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