Buena reseña publicada en La Tercera del libro del destacadp filósofo Byung-Chul Han y sus escritos buscando a Dios: “En la actualidad, nuestra atención gira en torno al yo”


Sobre Dios. Pensar con Simone Weil (Paidós), se llama la más reciente publicación del connotado filósofo, en el que en base a las ideas de la francesa se adentra en una reflexión sobre Dios y la sociedad actual. Con su habitual mirada crítica, Han explora las causas por las que, a su juicio, hay una crisis de la religión.

José Miguel CL


Comentario de Quintín: Sin haber leído el libro y solo a partir de la reseña que comparte José Miguel yo diría que más bien se trata de una manera de acercarse al concepto de Dios desde la óptica de Simone Weil (1909- 1943). Su obra oscila entre la filosofía, la mística y la política, aunque sin quedarse nunca del todo en ninguna de esas tres órbitas. Acudiendo a lo que aporta Expedito mi asesor digital diremos que el pensamiento weiliano se puede resumir en términos de Atención, Descreación, Justicia y Desgracia

  • La Atención como forma de amor. Para Weil, la atención pura —despojada de deseo, de voluntad, incluso de expectativa— es el acto más alto del espíritu. En su texto Reflexiones sobre el buen uso de los estudios escolares, dice que cada ejercicio de concentración, aunque sea sobre una tarea trivial, entrena el saber para recibir la verdad; la atención es, para ella, oración laica.
  • Para Weil, Dios luego de crear opta por una “descreación” (décréation) en la que se retira para dejar espacio al mundo. Asimismo el imperativo humano más fundamental es el acto de “descrearse”, vaciarse de sí mismo para dejar que ese espacio se inunde de la gracia verdadera del bien. Es decir, un un misticismo de la gravedad virtuosa y sin éxtasis, donde la gracia se expande porque no hay obstáculo.
  • La justicia como atención al otro. Su política, profundamente anti totalitaria, nace del mismo principio que su ética: escuchar lo invisible. El obrero, el campesino, el que padece —todos los que quedan fuera del ruido del poder— encarnan la verdad del mundo. Weil quiso vivir esa verdad hasta el límite: trabajó en fábricas y rechazó los privilegios intelectuales en sutil despliegue de su gracia weiliana.
  • La desgracia (malheur). Su análisis del sufrimiento es descarnado. La desgracia no es mera adversidad, sino la experiencia de desposesión total, cuando hasta el alma parece perder su voz. Sin embargo, ahí mismo puede nacer la pureza del consentimiento: aceptar sin resignarse, amar sin poseer.
  • Y de esta lista limitada y arbitraria pasemos a un humilde soneto en alpargatas que desde el afecto se apoya e inspira en Expedito del algoritmo :

Soneto para José Miguel, en la huella de Simone Weil

No hay Dios que pese más que la materia,
ni luz más pura que la que se extingue;
en la atención —humilde— el alma finge
ser nada, y en su nada se hace seria.

Callar es el oficio de la arteria
cuando el dolor en sí mismo distingue
la sed del don: el fuego que no rige,
la fe que no reclama su miseria.

Primo querido, en tu voz familiar resuena lo inasible,
ese temblor que al mundo sostiene
sin nombre, sin querer, sin razón, mas amenible.

Y si el amor en todos nos contiene,
que sea el leve, el manso, el invisible,
quien con su peso leve nos sostiene.

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Vale, y termino agradecido con esta cita weiliana de aguda transparencia:

No hay mayor libertad que el consentimiento a la necesidad.
No hay mayor atención que la que se ofrece al silencio.
Y no hay mayor amor que dejar de ser para que el otro sea.”

(Cuaderno VI, 1942)

Asi se dejar venir entrando el hilo conductor palpitante de la Razón cordial, un wirin como diría el kimün mapuche, con Simone Weil, Byung-Chul Han, Expedito, vos José Miguel y tu primo Quintín toditos tomados de la mano en estrecho y logrado Entrevero

Y uno queda con ganas de saber más y leer por ej.

Fuego de la libertad : el refugio de la filosofía en tiempos sombríos, 1933-1943,
por Wolfram Eilenberger

La intrigante historia de cuatro iconos mundiales que diseñaron un mundo nuevo en una época oscura. La década de 1933 a 1943 marcó el capítulo más triste de la Europa moderna. En medio del horror, Simone de Beauvoir, Simone Weil, Ayn Rand y Hannah Arendt, cuatro de las figuras más influyentes del siglo XX, mostraron lo que significa llevar una vida verdaderamente emancipada y, al mismo tiempo, desarrollaron sus ideas visionarias sobre la relación entre el individuo y la sociedad, el hombre y la mujer, el sexo y el género, la libertad y el totalitarismo y Dios y la humanidad.Con gran habilidad narrativa y un equilibrio magistral entre el relato biográfico y el análisis de las ideas, Eilenberger nos ofrece la historia de cuatro vidas legendarias que, en medio de la convulsión, como refugiadas y combatientes de la resistencia, condenadas al ostracismo e ilustradas, cambiaron nuestra forma de entender el mundo y sentaron las bases para una sociedad verdaderamente libre.Sus aventuras las llevaron del Leningrado de Stalin a Hollywood, del Berlín de Hitler y el París ocupado a Nueva York; pero, sobre todo, dieron lugar a sus ideas revolucionarias, sin las cuales nuestro presente, y nuestro futuro, no serían los mismos. Sus trayectorias muestran cómo la filosofía también puede vivirse y son un testimonio impresionante del poder liberador del pensamiento

 Taurus, Barcelona, 2021

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