Quintín / Muchos cuentos tendremos en la familia Castellón pero hay que decir que ésto nos supera:

Patricia Rubio Palma comparte, en el grupo FB Fotos antiguas del gran Concepción, esta fotografía con el relato narrado por su padre Jose del Carmen Rubio, según se lo contaron a él su abuelo Abraham y su padre José Rubio Aguayo. Las únicas evidencias de este relato son la fotografía que acompaña cuyo original existe aún y algunas copias scaneadas, Consta además lo relatado por todos los familiares descendientes de los 8 hijos e hijas de los dos matrimonios.

Los primeros años de don José del Carmen Rubio  de la Cruz transcurrieron en el campo, una vida netamente campesina, al norte de Concepción donde su familia poseía tierras. El caminar del abuelito “Carmen”, como cariñosamente le decían sus amigos y parientes, transcurrió entre Peñablanca – Florida, Agua Amarilla , Penco y Concepción, donde se cuenta que siguió estudios de leyes cursando hasta el 3er año, en un curso que existía en aquel entonces en el Liceo Enrique Molina Garmendia, ya que la Universidad de Concepción aún no había sido fundada. Eso le permitió desempeñarse más tarde como Juez de Campo, resolviendo litigios de tierras. En Penco también poseían propiedades, las cuales heredó en parte nuestra familia y otras se perdieron por las informalidades jurídicas de la época 1900- 1930.

Existe una vaga información de que el bisabuelo se hubiese enrolado en el Batallón Cívico Movilizado Concepción durante la guerra del Pacífico (1880-1883), una parte del cual alcanzó a ser movilizado al teatro de operaciones en la sierra peruana combatiendo en la batalla de Huamachuco. Sin embargo la otra parte del batallón quedó en Concepción al resguardo y seguridad de la ciudad y lo mas probable es que él se quedó ese segundo contingente dada su juventud y poca experiencia militar.

Luego llegó el año 1891 y al estallar la guerra civil durante el gobierno de José Manuel Balmaceda, se enroló, de 31 años en las filas del ejército gobiernista en defensa del gobierno constituido, ya que en la provincia el propio Intendente encabezó dicho enrolamiento y fue al mando de esas tropas a teatro de operaciones en la provincia de Aconcagua y Valparaíso. (Versión historia de chile, ya que en  la provincia no hubo formación  de otros cuerpos militares opositores al presidente Balmaceda).

El bisabuelo  “Carmen” combatió en la Batalla de Concón formando parte de los refuerzos que por FFCC llegaron desde el sur.  Allí fue herido por esquirlas de cañón las que le causaron heridas  en una extremidad inferior (tibia y peroné), cuyas cicatrices lo acompañaron hasta el momento de su muerte según recuerda mi padre. Fuera de combate y herido quedó bajo el amparo de la Cruz Roja porteña, acogiéndose más tarde a la ley de amnistía.

Mientras tanto su esposa lo había seguido hasta ese lugar, como era la costumbre de la época donde muchas mujeres al igual que en la Guerra del Pacífico siguieron a sus maridos a la guerra. 

Al mismo tiempo que ocurría el desarrollo de las operaciones, su esposa  trabajaba como empleada doméstica en una de las viviendas con balcón en Valparaíso , donde después de más de 5 meses sin verse ni saber nada uno del otro,  ella lo descubrió desde un segundo piso  caminando con una muleta por las calles de Valparaíso; al identificarse con un papel escrito lanzado por ella desde el balcón, se reencontraron y volvieron rápidamente al sur a sus tierras campestres para seguir laborando  y vinieron sus hijos: Narciso, Abraham (MI ABUELO), Eufemia, Jacinta, Dolores, Víctor, del primer matrimonio, Carmela y Emelina , del segundo matrimonio; a cinco de ellos yo conocí.
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Nota del editor: Un poco confusa esta parte
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La propiedad donde ellos vivían contaba con una gran casa estilo patronal y el bisabuelo “Carmen” guardaba muchas fotografías de la época e incluso de la guerra, su uniforme de soldado más otras reliquias que él logró traer desde el norte y fotos de la familia.  Lamentablemente la casa fue arrasada por un voraz incendio y no quedó nada; solamente cenizas.

Al fallecer el bisabuelo, en 1926, mi abuelo Abraham se acordó del incendio, de las fotos de su padre  y que no iba a tener ningún recuerdo de él. Ya sepultado en el cementerio parroquial de Penco, tuvo com,o una semana después la peculiar idea de exhumarlo, con el permiso del cura párroco, y fotografiarlo junto a su familia para tener así un único recuerdo de su padre.

Más que la misma muerte yo creo que aquí primó el amor y sentimiento del  hijo hacia el padre, a tal extremo que él caminó 11 Kms. desde  Penco a Concepción por camino de tierra, polvo y barro (1926), para ir a buscar un fotógrafo de máquina de cajón (al centro de la plaza Independencia  de Concepción) y traerlo en FFCC hasta el cementerio de Penco para proceder a tomar dicha fotografía y así poder dejar un recuerdo de su padre  que él ni la familia tenían, fotografía que hasta el  día de hoy perdura como un fiel testimonio  de lo que  vivieron nuestras familias en siglos pasados en Chile.

Personas centrales del  Relato.

  • JOSE DEL CARMEN RUBIO DE LA CRUZ ( Bisabuelo ) 1860-1926; en la foto exhumado y de cuerpo presente.
  • ABRAHAM RUBIO RIVERA  ( Hijo) 1900-1976 ; en la foto el más alto al lado de su finado padre
  • JOSE DEL CARMEN RUBIO AGUAYO ( Nieto) 1922- 2012, el niño más pequeño con zapatos, el último en fallecer de la fotografía.
  • JOSE DEL CARMEN RUBIO CHAVEZ (Bisnieto) 1952 – Relator. PROFESOR NORMALISTA CON MENCION EN CIENCIAS SOCIALES.
  • PATRICIA RUBIO PALMA. TATARANIETA

Fuente Grupo FB Fotos Antiguas del Gran Concepción
Texto corregido y mejorado por el editor Quintín.

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