A continuación mi crítica del libro que hace cuatro años publicó mi amigo Carlos Decker-Molina, periodista, locutor y avezado escritor radicado desde hace años en Estocolmo

Quintín Gumucio Castellón
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Viajar no es morir un poco. Memorias de un reportero
Carlos Decker-Molina. Editorial 3600, Bolivia, 2021

Un libro, nos dice el autor, escrito para rescatar que sea una parte minúscula de una experiencia de vida inquieta y trashumante. Consta de tres partes o Libros y invita a ser leído, digo yo, según el orden que mejor le parezca al lector o lectora. Asi fue que inquieto y movedizo quise comenzar mi lectura con el segundo libro intitulado Papeles Sueltos.

Basado en textos cortos extraído de papeles sueltos, esta parte me llamó de partida la atención por eso de querer vislumbrar como en tonos de esfumino lo que podríamos llamar una epistemología temblorosa y cavilante.
En efecto ya en la introducción de este 2o. Libro se nos advierte que lo que sigue es una serie de textos guardados en papeles sueltos y que emergen al haber despertado un día con el autor convertido en pregunta. Vaya, me dije, ésto promete.

Y ya en el 1er. Papel se nos trae al en mucho terrible momento actual que ansiosos vivimos, en que nos tememos hoy los unos a los otros más que antes, en que se anuncian peligros, tiroteos, inseguridades, violaciones, robos, violencia callejera, crisis humanitarias (Darfur, Yemen) inseguridad ciudadana y terrores (como no pensar en Gaza).

 El autor se declara coleccionista de apuntes y poseido de una ética cordial que le llega de quizás dónde y que metida en un frasco es grito imperativo y a la vez silencio

Sobre el tuteo tan imperante en Suecia ahi yo difiero un  tanto de Carlos, lo que él ve como una espontaneidad de cercania liberada de ya caducas normas rígidas, yo lo percibo como la imposición de lo que debería más bien una alternativa de trato suave y afectivo. Cuando a mi en un negocio me atiende un joven que toca es hispanohablante y me trata de caballero, eso me cae bien y me hace sentirme en casa

Son papeles sueltos que se enhebran, arden y resuenan, con alusiones y citas como esa del costarricense Pablo Carvajal sobre Paradojas

Aparezco y desaparezco
siempre entre el ser y la nada
en lo absurdo y lo cierto
entre caricia y bofetada ……


  que nos alerta al pais del Lagom – el justo medio – paradojalmente enhebrado con un extremismo  que no busca cerrar, sino sugerir la posibilidad de un bordado que arde y resuena. Ese Lagom extremista en Suecia. al mismo tiempo el país más protestante del mundo, tal como muy bien lo explica en su libro Katarina Barrling (2004)

Caballero por una semana, así se nombró, como quien alquila una armadura por días contados y sale al mundo a desfacer entuertos que ya no creen en el honor. En su maleta, apenas una muda, un cuaderno en blanco, y los lentes de Virginia Woolf, esos que no sirven para ver, sino para habitar las ondulaciones de la conciencia.

El caballero durmió en hoteles, muchos. Cada noche, un cuarto distinto, cada cuarto con su espejo cansado, su Biblia gastada, su Fata Morgana en la penumbra: esas visiones de oasis que se evaporan al contacto con la piel. En uno de ellos soñó que asistía a una misa para sordomudos donde no se rezaba, solo se gesticulaba en una danza que era fe sin traducción. Las manos hablaban más allá del ruido, como las raíces bajo tierra.

Las palabras no entienden lo que pasa, se dijo al despertar. No entienden el deseo, ni el espasmo de una paradoja, ni esa tristeza que solo ciertas mujeres literarias logran encarnar.
Madame Bovary da para mucho, para siglos de repeticiones, para los suspiros de quienes no se resignan a lo que hay. Emma, tan teatral, tan moderna sin saberlo, amó como se ama en provincias: con desesperación y vitrinas.

Pero ¿quién decide lo feo, lo malo y lo bueno? ¿Es lo feo lo que duele mirar, o lo que no se ajusta al encuadre? ¿Es lo bueno la tregua entre dos dolores? El caballero, ya casi al final de su semana, dejó de hacer preguntas. Se puso de pie frente al mar. No buscó respuestas, solo un último acto

En este libro hay un Punto final de fuego – en que el autor va quemando el resto de las papeletas, servilletas viejas , recortes y cuadernos con apuntes. Asi se despide, luego de trozos y versos citados, tratando diversos temas conformando en 120 páginas un  cautivante caleidoscopio policromático que por último se deja arder.

Con tanta agudeza como ternura el 3er. Libro La Familia es corto aunque abarca mucho en el tiempo, son seis generaciones desde su abuela en Quime que ya estaba apalabrada hasta que llegó el chileno serenense, del tio-profesor y su tedioso legado de música clásica, hijos, nietos y hasta una bisnieta

Mis cuentos familiares mios su última hoja rompieron

son agnósticas mis volteretas en que amé, fui amado y también huido
cómo sintetizar mis ya largos años que han sido en mucho una experiencia vivida
y asimismo un deambular fragmentado entre los estragos de la equivocación?
…..
Más tú memoria, condices
con lo que nunca existió
entonces pues que me sueñen otros
Si no me quiero encontrar, por ser errante
Querré por ventura que me halléis vosotros?

Oruro, Génova, Estocolmo, Cochabamba como visiones de exilio y a la vez de pertenencia y estirpe


desde un cuarto anónimo, donde la cortina se mueve como si algo aún quisiera decirme. Llevo seis noches durmiendo en hoteles sin nombre, y esta es la última. Mañana devuelvo la armadura. El caballero por una semana cuelga su sombra. No he vencido dragones, pero he compartido ascensores con fantasmas que olían a loción barata y a secretos de medianoche.

He visto cosas, Soledad. Una misa para sordomudos donde la fe se expresaba en manos temblorosas, en silencios desbordados. Ninguna palabra fue dicha, y sin embargo todo fue escuchado. Fue ahí que comprendí: las palabras no entienden lo que pasa. No porque les falte alma, sino porque la realidad tiene vértigos que el lenguaje no traduce.

Pensé en ti cuando vi un espejismo sobre el asfalto, una Fata Morgana: era un lago donde no había más que polvo y calor. Me hizo reír, porque así me siento a veces contigo. Eres real y no, presente y huidiza. Estás en el borde de cada cosa. Como los lentes de Virginia Woolf: si me los pongo, dejo de ver el mundo para empezar a habitarlo.

He pensado también en lo feo, lo malo y lo bueno. No logro separarlos del todo. Son como hermanas siamesas: se alimentan unas de otras. He visto belleza en una mujer que gritaba sola en la calle, y una maldad tan pulcra en un mozo de hotel que me dio escalofríos. ¿Quién decide? ¿Quién cuenta los votos del alma?

Ayer, en un cuarto de papel pintado, Madame Bovary me visitó. No con su tragedia, sino con su obstinación. Esa forma de esperar lo imposible con las manos puestas sobre el regazo. Me pregunté si a ella le habrían gustado los hoteles, las fugas breves, los cuartos donde nadie pregunta el nombre. Madame Bovary da para mucho, sobre todo si uno también se ha cansado de la normalidad.

Y entre tanto, paradojas. Mi favorita: cuanto más me alejo de mí, más cerca estoy. O esta: la única forma de escribir un final verdadero es con un punto final de fuego. Así que aquí lo tienes. Un final que arde y no clausura, que más bien deja brasas vitales:

Tu caballero temporal, sin escudo,
sin espada, pero con tinta querendona .

Y termino asi de leer la 1era. parte: Identidad (o laberinto de identidades) donde el autor repasa su actualidad afuerina de múltiples facetas, una polivalente situación de exilio descrita a través del prisma de lo que cuenta del personaje creado por Waldo Peña, Sebastián Perez Condori, boliviano de tierra adentro, o un libro de Christian Keyser, la enseñanza de Lev Vygotski, el testimonio de los q’ aras umachaskaquna o amautas y tantas otras estimulantes referencias .
Desde mi perspectiva antropológica tengo muchos puntos de encuentro con Carlos, el concepto integrativo de cultura, como pueden clasificarse las distintas razas según la burocracia norteamericana  (fascinante lectura), la etnicidad, nosotros y los extraños, los parientes y los enemigos (como podría decir un amazónico), incluso el autor mismo caracterizado como un comemielda sueco según la visión de un afuerino.

Y todo lo anterior enraizado a través de diversas historias, la ideologia, el color de la piel, la etnicidad, la eligión, el pretexto histórico de los Balcanes y la violencia como solución cero.  Esta primera parte es de peso y todo el libro deberia ser lectura recomendada para los estudiantes de educación secundaria,   

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